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20/01/06
20:41:30

LA FAMILIA, DESDE EL PRINCIPIO (primer repaso)

Categoria: General — autor: Eduard Hervàs Martínez


Un primer repaso a una teoría de la familia que debe servirnos para empezar a entendernos y entenderles.


Una familia es el lugar donde un animalito indefenso llega, poco a poco y año tras año, a ser una persona que piensa, habla, estima, forma un familia... No es preciso ni decir que el animalito humano no llegaría a ser nada si no se le arropara, amamantara, abrigare, limpiare, enseñara a caminar, a hablar, a controlarse, a vivir. Cualquiera cachorro de cualquiera especia es capaz de valerse por si mismo. Aunque sea como el cangurito, que deberá estar meses a la bolsa marsupial de su madre y que, pequeño como un garbancito con patas, es capaz de ir subiendo por toda la barriga, entrar en la bolsa y ponerse a cerca del pezón para ir bebiendo la leche durante meses.

El humanito –el cachorro humano- debe aprender a ser persona, poco a poco, con la ayuda, a la guía, el acodamiento constante de una serie de personas que están a su derredor, y al que nombramos como “família”. No tanto porque sean de la misma “sangre” como porque son del mismo vivir y convivir, como se puede comprobar en los hijos adoptados, que hasta se parecen a sus padres adoptivos en como se mueven, en cómo hablan, en los gestos y, evidentemente, en la manera de vivir y entender el mundo y la vida.

La familia es el lugar donde los humanos llegamos a ser personas, sea una familia patriarcal mediterránea –donde convivían diferentes generaciones compartiendo la casa, las tierras, el trabajo la cotidianeidad y la autoridad de un padre o una abuela-, o una familia monoparental –donde los hijos viven solo con la madre o el padre por separación o divorcio, muerte o simplemente porque la madre no formó pareja con ese padre. Cada modelo de familia tiene sus características propias, pero todos los modelos de familia pueden producir –y de hecho producen- personas humanas adaptadas a la sociedad.

Una de las experiencias más curiosas para los niños pequeños es comprobar como en otras familias –en otras casas- las cosas no se hacen de la misma manera que en la suya. Por ejemplo, no es tan importante comer todos juntos, o se come en la cocina de cualquiera manera, o se pone una mesa con todos los elementos en cada comida; quizá haya un ambiente de voces y ruidos, donde todos hablan y ríen, se escuchan o se callan cuando los va bien; o quizá sea una casa donde sólo se habla cuando se tiene algo importante que comunicar, donde se nota que todas están pendientes de todos o, por el contrario, cada cual va a lo suyo. Las niñas y los niños pequeños, que pensaban que vivir era aquello que se hacía a su casa, como se hacía a su casa y con las reglas que se tenían a su casa, se percatan que en las otras casas hay otras reglas diferentes a las de su familia. Y que aquella familia funciona de otra manera y que, por ello, no pasa nada.

Cada familia tiene un sistema propio y diferente, que ha ido construyéndose poco a poco desde mucho antes de que los novios –futuros padre y madre- se casaran y/o comenzaran a vivir juntos. Porque cada uno de los dos llevaba en su cabeza una estructura de familia, un sistema que había ido haciéndose desde que sus padres –los abuelos de los que serán sus hijos- se casaron, y que había estado hecho en base a la idea de familia que cada uno de ellos llevaba de sus familias respectivas. Para cada persona el concepto de padre o madre está basado, para bien o para mal, en el que ha conocido y ha vivido en el seno de su familia desde que nació. Las reglas de juego de esa familia – quién manda, cuándo se come, cuándo se puede hablar, qué se puede y no se puede decir, qué es divertirse, a qué se tiene derecho, en qué se gastan el dinero...- conforman la idea de lo que para él o ella es una familia. Y a la hora de formar la suya propia es la que ponen encima la mesa. Y en seguida se extrañan de que para ella –o para él- las cosas no sean como son para él –o para ella-.

Cuando comienzan a convivir en pareja se dan cuenta que ni las palabras ni los conceptos que los parecían tan claros y firmes lo son realmente. Y es en los pequeños detalles donde más pueden chocar al principio: la ventana abierta o cerrada, el pestillo pasado en el baño o no, levantarse tarde o temprano los domingos, ir a comer sábados en casa de él o de ella... Y será cuando tengan hijos y deban asumir otros roles en el teatro familiar cuando se darán cuenta de que tienen más ideas diferentes sobre cómo funciona una familia y, por ejemplo, qué es ser pare y ser madre, quién se alza por la noche o quien cambia los pañales, de qué se hace cargo cada cual, quién se responsabiliza de decirle la hora de regresar a casa, quien manda callar o quien habla y cuándo.






20/01/06
20:40:48

LA FAMILIA, DESDE EL PRINCIPIO. (segundo repaso)

Categoria: General — autor: Eduard Hervàs Martínez

Continúa el repaso y la teoría. Se admiten ejemplos y contradicciones.


En cualquier familia se contraponen dos maneras de ver el mundo y la vida, respaldadas por años y años de historia y cultivadas con gozos, lágrimas, ganancias y decepciones. De esto no se puede huir, pero se puede saber que existen las diferencias, aceptarlas y probar a inventar un sistema familiar diferente al de él y al de ella. Porque hay que tener en cuenta que, si las cosas se hacen como en la familia de él o de ella simplemente, siempre habrá alguien que gane y otro alguien que pierda. Y debemos saber que cuando alguien pierde después se debe vengar, aunque no quiera.
Lo que la nueva pareja debe hacer es hablarlo todo y tomar decisiones compartidas, negociando, llegando a acuerdos y no aceptando las imposiciones de ella o de él sin rechistar, aunque parezca que eso es la que debe hacerse “porque le/la quiero mucho”.

Los hijos aprenderán las reglas familiares que viven en su familia, pero es bueno que vayan conociendo que hay otras formas de entender el mundo y la mismafamilia. Sabiendo, evidentemente, que en casa mandan el pare y la madre, que son los responsables de su educación. Porque a las familias los responsables máximos son el padre y la madre, y son los que mandan y debeen tomar las decisiones. Pueden pedir opiniones, hay que debatir y consensuar, pero la palabra final es del padre y de la madre, que deberán tener claro qué es lo que volen para los hijos en la vida, cuál es su objetivo educativo.

La familia debe educar sus hijos para que vivan en medio de la sociedad y puedan valerse autónomamente. La autonomía es el objetivo final de la educación, la concreción práctica y real del crecimiento de las personas; una autonomía que se debe complementar con un sentimiento vivo de ser parte de una familia que ha ido formándose poco a poco a lo largo de la historia. Estar preparados para vivir en medio de la sociedad significa contar con los elementos necesarios para soportar el alud de mensajes tan contradictorios que ahora mismo se abate sobre todas las familias y todas las personas. Hay que aprender a ser autónomos por poder decidir en cada momento qué hacer y como actuar, sin sentirse obligados a actuar porque lo ordena o sugiere la televisión o "lo lleven los tiempos".

El problema del consumismo actual, que provoca las compras exageradas y compulsivas -mucho más exageradas y problemáticas en los jóvenes que en los adultos-; el creerse que se tiene derecho a todo sin ninguna obligación ni responsabilidad; la pérdida y falta de control del tiempo y de las actividades de ocio; el desbarajuste en la alimentación que provoca trastornos graves de anorexia, bulimia, comilonas o ayunos sin mesura para intentar conseguir unos esquemas corporales imposibles; la falta de proyectos de futuro de los niños y jóvenes... Son sólo ejemplos de las cuestiones que se deben resolver desde la familia y con la familia, buscando en su historia y aprovechando toda la fuerza de cambio que seguramente encontraremos, con la cohesión y la seguridad necesaria que da sentirse miembro de este grupo social básico e imprescindible para la vida personal y social.

Porque la familia es el lugar donde los cachorros humanos -animalillos sin pelo e indefensos- llegan a ser y siguen siendo personas humanas.

20/01/06
20:11:14

INTERACCIONES -POSITIVAS O NEGATIVAS- ENTRE LA FAMILIA Y LA ESCUELA

Categoria: En la Escuela — autor: Eduard Hervàs Martínez

La Familia educa, la Escuela instruye, pero puede que muchas veces ni una ni la otra sepa ni cuando ni por qué.
Después de largo tiempo de observación, estoy convencido que en vez de colaborar hacia un objetivo común, la formación de las niñas y jóvenes (hijas e hijos para unos y alumnas y alumnos para los otros, aunque las mismas pequeñas personas) la Familia y la Escuela, demasiadas veces se complican mutuamente la vida.

La Escuela ayuda a cada Familia a Formar, a Instruir en algunos temas y destrezas que los padres y madres no saben, no pueden o no tienen tiempo. Pero se supone que al Estado, a la Administración, a los poderes públicos, también les interesa incidir –o no incidir- en algunos temas que se tratan en la Escuela, para que ésta los asuma como algo propio: Derechos y Deberes, Participación, Derechos Humanos, Principios Constitucionales y de Convivencia, Medio Ambiente, Superación de Conflictos, Paz, Seguridad en el Tráfico... La Escuela sirve hasta para enseñar a limpiar y luego fluorar los dientes de los pequeños, o para poner Vacunas y hablar de Sexo, Droga y Rock & Roll.

Paso a enumerar alguno de los puntos que la Escuela y la Familia se complican entre sí:
• Hay familias que sufren día a día los deberes que se manda a los hijos/se/alumnos y hasta deben programar los fines de semana, las vacaciones y el humor cotidiano según la cantidad de tarea.

• La escuela también es una Guardería, el lugar donde se deje a los niños y niñas cuando los padres deben trabajar, en casa o en la empresa.

• Cuando en la escuela se plantean asuntos que difieren de los que se cuentan en casa (por ejemplo, ¿qué valores deben de predominar? ¿los de casa, los del maestro, los del Proyecto Educativo de Centro?

• Cuando en Familia se cuentan cosas diferentes y contrarias a las que se dicen en la escuela...

• Cuando la Escuela obliga a que se elijan unas determinadas optativas, bachilleratos concretos o no-módulos profesionales específicos.

• Cuando hay maestros que no cuentan con instrumentos para enseñar los alumnos, técnicas psicopedagógicas y de control de la clase...

• Cuando las Familia piensa que los maestros no hacen nada, entre vacaciones y vacaciones, trabajan muy pocas horas de muy pocos días de algunos meses al año; lo que repiten a los hijos/alumnos, que se posicionan en contra del profesorado...

• Cuando se descalifican mutuamente padres y madres, maestros y alumnos.
• Cuando los maestros llegan a decir ¿no tenéis padres? si los alumnos/hijos no han entendido y hecho en casa todos los deberes, todos y bien.

• Cuando son las madres las que relacionan familia y escuela, con lo que le quitan importancia, ya que los hombres son quienes suelen hacer las cosas importantes, como ir a trabajar en la fábrica, colgar algún cuadros o arreglar un fusible, mientras las mujeres hacen cosas sin importancia como la comida, lavar y tender, ... y relacionarse con la escuela.

• Cuando los/las maestros les tienen miedo a las madres/padres y se ponen a la defensiva cuando van a hablar con ellos...

• Cuando los padres y las madres aprenden que en la escuela se les llama cuando hay problemas, y se ponen a la defensiva...

• Cuando la Familias –las madres- que van a llevar a los hijos pequeños a la escuela van aprendiendo mes a mes a dejar de ir a hablar con los maestros y a participar en el colegio…

• Cuando la Escuela se cierra de tras de vallas y puertas, no sé si para que no salgan o para que no entren; y al final parecen pequeños campos de concentración donde se concentra el alumnado, los problemas del profesorado y las prisas de la Familia, pero sin la familia.

Y, al final, en estas relaciones –positivas y negativas- gana o pierde según quien: la escuela, la familia, el alumno/a hijo y hija. En definitiva todos y cada uno y la sociedad en conjunto.

Si queremos que algo cambie para que no todo siga como está entre la Escuela y la Familia estamos obligados a comenzar a descomplicar estas relaciones, o a inventar otras, con contactos y diálogo real entre padres y madres, maestras y maestros y directores y directoras.

20/01/06
12:53:15

EL DEPORTE INFANTIL COMO ELEMENTO EDUCATIVO.

Categoria: El Tiempo Libre — autor: Eduard Hervàs Martínez


A los niños y las niñas desde bien pequeños les gusta el movimiento y la actividad física, con lo que aprenden a utilizar el cuerpo y a quemar energías. También, cuando van haciéndose mayores, les gusta realizar actividades con los demás, para sentirse miembros del grupo y conseguir cosas juntos, sea el resultado de una competición deportiva, un dibujo colectivo o una actividad de investigación escolar.

Está claro, y así lo dicen en los especialistas, que el deporte para los pequeños puede ser un juego y una fuente de placer por lo que tiene de actividad física, de superación personal y de relación con los demás, convirtiéndose en un elemento más de su educación. Pero un elemento que en principio es positivo puede llegar a transformarse en un conjunto de rígidas actividades y obligaciones que en lugar de ayudarles en su evolución y crecimiento como personas del presente y del futuro les complique su educación personal.

LA IMPORTANCIA AL DEPORTE PARA LOS NIÑOS Y NIÑAS.
Está claro que el deporte de equipo les da a los más pequeños la oportunidad de jugar en compañía, de sentirse parte de un todo que debe estar bien avenido y cohesionado para poder obtener resultados positivos en el marcador. Aunque los resultados del marcador del campo no deberían ser lo más importante para los niños deportistas sino el hecho mismo de jugar. Porque cuando nos referimos al deporte infantil debería de quedar claro que más importante que ganar es:
    Aprender a jugar juntos, experimentando directamente que lo que uno hace repercute directamente en lo que hacen y harán los compañeros, y viceversa: el sentimiento de pertenencia a un grupo.
    Sentirse necesario para el equipo y sentir como necesarios a todos los demás ya estén en el terreno de juego o esperando como suplentes: la valoración personal.
    Aprender a entrenarse, a realizar unas actividades, sean físicas o no, que parece que no tengan que ver nada con jugar partidos pero que son fundamentales para poder jugar: la planificación y la constancia.
    Saber que hay unas reglas, más o menos arbitrarias, que son las que conforman y enmarcan aquella actividad y la convierten en deporte: las normas en la vida.
    Pasarlo bien jugando y entrenando, pero también hablando del partido y del entrenamiento, pensando y expresando como se han sentido jugando, ganando o perdiendo...: la reflexión personal y la comunicación.
    Tomarle el gusto a la actividad deportiva para que continúen practicándola a los largo de su vida sea en equipo o individualmente: la educación física.

EL DEPORTE PARA EDUCAR, NO A EDUCAR PARA EL DEPORTE.
Según estudios realizados, las razones por las que los niños abandonan la practica del deporte son, entre otras, el conflicto intereses entre las exigencias del deporte y otras actividades interesantes para ellos o la inconsisteciencia propia de la edad por la cual se apasionan temporalmente por una cosa y se olvidan después. Pero, también, por el carácter demasiado serio del entrenamiento, por el lugar preponderante de la competición en el conjunto de la actividad deportiva, por las relaciones conflictivas con el entrenador y por no soportar la presión a que se les quiere someter. Y lo más lamentable es que, a veces, son los padres los que presionan a los hijos para que tengan que ganar y se obliguen a ser los mejores, y los hijos se llegan a sentir muy mal si no lo pueden hacer.
Por todo esto, cuando se trata de deporte infantil, no puede marcarse como meta la de educar para el deporte ni la de hacer deportistas de élite. Al contrario, hay que aprovechar lo que tiene de positiva esta actividad para educar y propiciar que los niños y niñas se formen como personas que, en un alto porcentaje, no llegaran nunca a ser deportistas profesionales y que, como mucho, seguirán a lo largo de su vida utilizando el deporte para su distracción, favorecimiento de relaciones personales y mantenimiento de una forma física y mental.
Las madres y los padres tienen un papel muy importante en relación con la practica de deporte de sus hijas hijos, como responsables primeros que son de su educación. Como cada actividad de los pequeños, es necesario que los padres sepan qué es lo que por pretenden al facilitarles la actividad deportiva: si quieren que sea un elemento más para su educación o que les complique la vida y dificulte su crecimiento como personas.

Si después de reflexionar un poco se dan cuenta que desean que el deporte ayude a sus hijos en su educación física, emocional y de relaciones deberán de tratar de hablar con ellos cuando ganan ni cuando pierden, cuando los ponen el primer equipo y cuando los tienen sentados como suplentes, cuando marcan un gol cuando no les han pasado el balón ... Y ya enseñándoles la necesidad de ganar para saber perder y perder para saber ganar y que lo más importante no es ni ganar ni perder sino jugar y pasarlo bien.. Y dándoles herramientas personales para que aprendan a no sentirse humillados cuando pierden y yerran un tiro o se dejan marcar un gol; aceptar las decisiones del árbitro aunque sean injustas porque el juego es el juego y tiene reglas; o que el entrenador no los tiene también considerados de igual manera que se tienen a ellos mismos... Y no sólo a hablar el padre o la madre entre si, sino ayudar a los pequeños a que verbalicen lo que piensan y sienten ene stas ocasiones, con lo cual la actividad deportiva servirá para que aprendan a conocerse ellos mismos y expresar sus sentimientos y sus emociones.

Teniendo en cuenta lo dicho arriba, la práctica del deporte de los niños y niñas les servirá como un elemento positivo en su formación y crecimiento personal, siendo una parte más de su educación, ayudándoles a conseguir un estilo de vida saludable, una mejora en la motricidad, en aprendizaje del trabajo en equipo y de las relaciones interpersonales, el aumento de la motivación en la perseverancia, etc. Y, finalmente, sirviendo también como prevención individual y colectiva de muchos de los problemas que en los últimos años van surgiendo al llegaran adolescencia o a la juventud y que únicamente pueden resolverse de forma satisfactoria para la sociedad y para familias antes de que surja, con la educación cotidiana desde más pequeños.

20/01/06
10:59:06

SER MÚSICOS PROFESIONALES O APRENDER A AMAR LA MÚSICA

Categoria: El Tiempo Libre — autor: Eduard Hervàs Martínez

Las graves contradicciones en el mundo de la enseñanza musical.


No ningún duda que la educación musical juega un papel fundamental en la formación integral del individuo, ampliando su percepción general, visual y auditiva, favoreciendo el aprendizaje y la vivencia de las emociones, el desarrollo físico y la capacidad creadora. Por eso ha sido un gran acierto introducir la música a la escuela, acercando el hecho musical a todas las niñas y los niños, con el objetivo de desarrollar sus capacidades, sus conocimientos, hábitos y habilidades, permitiéndoles que tengan una valoración del mundo musical a partir de la experiencia directa. El canto, los ritmos, la expresión corporal, la creación, la apreciación y el análisis de obras musicales o la ejecución de instrumentos sencillos de fácil manejo les posibilita hacer música de una manera viva y creadora.

Pero no es de la música en la Educación Infantil, Primaria o Secundaria a lo que quiero referirme ahora, sino de la otra vertiente de la educación musical, que es la enseñanza/aprendizaje de un instrumento. Lo que en las comarcas valencianas se ha hecho desde siempre en las escuelas de educandos de la banda de música de cada pueblo. Los niños se ponían en la cola para recitar su lección de solfeo y aprendían a tocar la trompeta, el clarinete o la caja con alguno de los músicos mayores de la banda, en un aprendizaje muy directo, quizá "técnicamente inadecuado" o "poco pedagógico", pero con un contacto personal entre el maestro y el alumno. Y con un objetivo que estaba muy claro: aprender a tocar el instrumento por entrar en la banda, objetivo que acababa cumpliéndose al ir cumpliendo las etapas.

Ahora mismo el profesorado está técnicamente más preparado, tiene título de algún Conservatorio y se dedica profesionalmente o semiprofesionalmente a la musica. Pero en muchas ocasiones está muy lejos de facilitar aquel contacto maestro-alumno directo, positivo y facilitador del aprendizaje, perdiendo también la visión global o el objetivo final del aprendizaje de la música y del inicio del contacto con un instrumento.

Cuando un niño o niña de 8, 9 o 10 años empieza a ir a la escuela de educandos -ahora escuela de música- tiene un interés al empezar a aprender a tocar un instrumento -o quizá le tenga su padre o su madre, que tampoco es un mal principio-. En esta sociedad que nos toca vivir, cualquier alternativa a la ocupación consumista del tiempo se debe ver como positiva, y el aprendizaje de la música lo es. Encontrar tiempo para empezar con la música quizá ya sea un éxito personal, familiar y social.

El objetivo inicial debería ser introducir el alumno/a en el lenguaje musical, en la técnica del instrumento y en el gusto de escuchar, tocar y hacer música solo y en compañía. Pero ahora mismo, en las escuelas de música y en los primeros niveles de los conservatorios -que sería lo mismo- da la impresión que se tenga como objetivo formar músicos profesionales, sin pensar que la gran mayoría de alumnos/educandos no van a ser nunca jamás músicos profesionales, a Dios gracias.

Este objetivo oculto de formar futuros músicos profesionales, que no está formulado en ningún sitio como tal, complica en gran medida los primeros estadios del aprendizaje. La motivación fundamental, que debería ser pasarlo bien aprendiendo música y aprendiendo a tocar un instrumento, se oculta muchas veces con exigencias pedagógicamente imposibles. Porque si es importante aprobar cursos y cursos de música-LOGSE, más importante es encontrar el gusto por la música y tener la necesidad de tocar.

Cualquier niña o niño que está empezando a tocar solo o en una orquesta no debe tener como objetivo si se convertirá profesional, ni tampoco sus profesores de la escuela de música. Deberían facilitarle que aprendiera a expresarse por medio de la música y le deberían propiciar los momentos y las posibilidades de hacerlo toda la vida. Si viene el caso y lo va decidiendo paulatinamente, en su momento algún aficionado quizá se plantee lanzarse a los estudios y al mundo de la música profesional, como podrá decidir entrar en una facultad de medicina o en un ciclo formativo de electrónica. Pero si ha tenido un buen aprendizaje, la relación con su instrumento, el deseo y las ganas de tocar solo, en la orquesta, en la banda o en la charanga no le abandonará en toda su vida.

Es por esto que los maestros de las escuelas de educandos -o ahora escuelas de música- deberían conseguir que la afición de los pequeños por el instrumento y por la música fuera aumentando poco a poco, reforzándoles positivamente en los primeros sin ir desanimándolos progresivamente, como algunos hacen con la excusa que ser músico es muy duro.

Ser músico profesional puede ser duro, pero el camino para aprender a amar la música y el instrumento debe ser agradable, facilitando actividades que estimulen su interés, empezando a tocar músicas sencillas, conocidas y divertidas, solo y en grupo, sin exigir virtuosismo ni perfeccionismo, sino corrección y satisfacción personal.

Así, poco a poco, irán convirtiéndose en músicos que tendrán toda su vida la música y el instrumento como aliados para su crecimiento personal y no músicos frustrados perdidos en el camino de la perfección que no saben ni donde dejaron el instrumento el día en que se decepcionaron por no poder o no querer ser ni profesionales de esto ni los mejores del mundo.

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